Las empresas parten sin estructura: todos hacen de todo, los territorios entre socios se traslapan y no hay un responsable final, así que cada decisión termina votándose. Lo que antes el dueño resolvía de una vez empieza a trabarse. El trabajo es ordenar responsabilidades, equipo y reglas de decisión, para que la empresa funcione sin depender de una sola persona: quién resuelve qué, con qué atribución y ante quién responde.
- Organigrama y cargos clave
- Roles y funciones definidos
- Directorio o comité mensual
- Pacto de accionistas